domingo, 4 de marzo de 2018

METAMORFOSIS DE LA ESCUELA MUTANTE



Nos encontramos a mediados del siglo XX.  La escuela es un espacio concreto, con paredes y pocas ventanas, con pupitres alineados en fila, con pizarras, negras o verdes, en las que se escribe con TIZA.  La rutina es constante.  Los de primer año con D. Manuel en el aula 100, los de segundo con D. Arturo en el aula 200, los de tercero con D. Ignacio en el aula 300.  Me he olvidado mencionar que los chicos con los chicos y las chicas con las chicas.  Más tarde llegaría aquello de que los chicos con las chicas quieren estar ….. pero eso era otra canción. D. Manuel, D. Arturo y D. Ignacio en los grupos de chicas eran sustituidos por Dña. Carmen, Dña. Pilar y Dña Juana que era mujer de D. Ignacio.
 


En las aulas se convivía con un ambiente pulverulento blanco, fruto de la limpieza de los borradores por golpeo contra pizarras y paredes.  Todo el conocimiento estaba en las cabezas de los maestros y lo que no entraba en sus cabezas en las enciclopedias que cada curso cambiaba de contenido y de tamaño.  En aquellos tiempos aún no se había inventado la mochila.  Usábamos unas gomas elásticas anchas para sujetar todo el material escolar transportado junto con el plumier (¿qué habrá sido del?) o si no una cartera escolar.

Todo se hacía en base a los mandatos recibidos por el maestro.  Esto se hace así porque lo dice D. Ignacio.  El recreo era otro espacio temporal de intervención educativa.  Se nos preparaba para repetir lo que se nos enseñaba.  Cuanto mejor repetías mejor alumno eras.  Se usaba mucho la memoria, la repetición de ideas y conceptos e incluso se usaban reglas nemotécnicas que ayudaban a memorizar.  La memoria era importante puesto que pasabas pruebas-exámenes en lo que debías repetir lo aprendido para así dejar constancia de tu sabiduría.


En el último cuarto del siglo XX, las aulas se llenan de chicos y chicas.  Juntos en la misma aula.  Así mismo te podía tocar D. Ignacio o su mujer Dña. Juana.  Cambian un poco los exámenes que se empiezan a realizar bajo la modalidad de test, que incluso pueden ser corregidos de manera automática haciendo uso de plantillas de respuesta y de corrección.

 

 
Conforme aumenta la edad del escolar esté tiene más necesidad de ampliar las fuentes de información y aparecen en los hogares las enciclopedias LAROUSSE, 20 tomos gordos donde la editorial Planeta recoge el saber universal y se generalizan las Bibliotecas como lugares de estudio y de búsqueda de información complementaria.

En las aulas donde permanecen los pupitres alineados empiezan a desaparecer las tarimas y las pizarras negras y/o verdes se convierten en blancas.  Paulatinamente desaparecen las tizas y aparecen los rotuladores Villeda que se borran fácilmente.  Entra la televisión y el video en el aula.  Llegan las mochilas, necesarias para transporta un ingente cantidad de libros de textos usados por cada asignatura y también entra la calculadora.
Para finales de SIGLO XX ya ha entrado el ordenador en el aula.  Su evolución se aprecia en los soporte magnéticos utilizados para guardar la información, los flopy disk de 5 ¼ pulgadas, el diskette de 3 ½ pulgadas que se podía proteger contra escritura con un tozo de cinta aislante y los primeros pen-drives de baja capacidad.  El ordenador se usaba como una herramienta de búsqueda y recopilación de información la cual se compartía en soporte papel.

En la escuela del SIGLO XXI se busca que las aulas sean transparentes, que desaparezcan los pupitres tradicionales, sustituidos por mesas de trabajo individual que posibilite su agrupamiento para el trabajo en grupo o colaborativo.  El conocimiento ya no es propiedad privativa del maestro si  no que se encuentra en Internet.  Al alumnado ya no se le examina por un examen único, sino que se mide su progresión en el tiempo mediante la conocida como evaluación continua.
 


Se trabaja más el concepto de evolución que el de evaluación.  Las tecnologías de la información y la comunicación, las TIC´s están presentes en las aulas como una herramienta didáctica más.  Existe una gran preocupación por poner al alumnado en el centro de la acción educativa.  Hay mucha preocupación por conocer la mochila, en el sentido figurado, con el que el alumnado acude a la escuela.  Se ve necesaria la participación de toda la sociedad en esa tarea encomendada a la escuela de formación de una ciudadanía libre y comprometida con el mundo al que pertenece.




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